martes, 20 de mayo de 2008

El ADN 'resucitado' del tigre de Tasmania



Científicos australianos implantan un gen de un animal extinguido en un ratón
Logran que el material genético de la especie desaparecida genere cartílagos y huesos

Insertar parte del material genético de un animal que se extinguió hace décadas en otro que está vivo. Éste es el experimento que acaba de realizar un equipo de investigadores de Australia y Estados Unidos con un ratón y algunos genes del tigre de Tasmania ('Thylacinus cynocephalus'), un carnívoro similar a un lobo que se dio por desaparecido en 1986.
Su objetivo, según han señalado los investigadores, es llegar a comprender cómo funciona la biología de especies que ya no existen y comprobar si esto tiene alguna utilidad en el desarrollo de nuevos medicamentos. "La extinción de especies va en aumento y hay instituciones que ya estan guardando células y tejidos de las más amenazadas para proteger una información genética que podría no perderse totalmente", explican los expertos en su trabajo, publicado en la revista PLoS ONE.
Para su experimento, realizado en la Universidad de Texas, escogieron tejidos de un tigre de Tasmania de hace 100 años, que se conservaban en etanol en el Museo Victoria de Melborune.
Siguiendo el método desarrollado por el alemán Svante Pääbo para aislar genes de Neanderthal, los científicos lograron aislar el gen Col2a1 en una región no codificada del ADN y lo insertaron en un embrión de roedor de laboratorio para ver qué función desempeñaba.
El resultado: el gen en cuestión trabaja en el desarrollo del cartílago y los huesos, la misma función que desempeña en un roedor normal. En definitiva, se resucitó el ADN del tigre.
"Es la primera vez que ADN de un animal extinguido es usado para inducir una respuesta en otro organismo vivo. Si cada día desaparecen más animales, se perderá un conocimiento crucial sobre el potencial de sus genes y, de este modo, podemos ver qué papel tenían", ha señalado Andrew J. Pask, director de la investigación. En similares términos se expresaba su colega Marilyn Renfree, de la Universidad de Melbourne: "Para especies que ya están desaparecidas, nuestro método demuestra que el acceso a su biodiversidad genética no está totalmente perdido".
No obstante, en su artículo señalan que se trata de un primer acercamiento en esta resurrección genética y que podría ser que el gen Col2a1 se activara y expresara de una forma algo diferente en el animal original, dado que podrían intervenir otros elementos genéticos que se desconocen.
Para Eduardo Roldán, investigador del Museo de Ciencias Naturales (CSIC), este trabajo «tiene interés para comprender la biología evolutiva de las especies aprovechando material que hoy está en los museos», pero no ve factible acudir a los laboratorios para recuperarlas totalmente.
El tigre o lobo de Tasmania, nativo de Australia, era un carnívoro marsupial con rayas negras en su lomo. Con la llegada de los colonos, aprendió a cazar ganado y así comenzó su exterminio. En 1933 se capturó el último ejemplar para el Zoo de Londres. Pese a que aún se anuncian supuestos avistamientos, en 1986 se declaró desaparecido. Los científicos ya han trabajado en su posible clonación.

La NASA capta la mayor explosión estelar a 16 años luz de la Tierra



El estallido habría arrasado la atmósfera de planetas habitables en su entorno
Los instrumentos de la nave se apagaron momentáneamente a causa del destello



El satélite 'Swift' de la NASA acaba de captar la mayor explosión estelar registrada hasta la fecha, según ha informado la agencia espacial.
Fue tal su dimensión que el destello, captado el pasado 25 de abril, tiene una potencia equivalente a miles de erupciones solares. De hecho, fue tan fuerte que hubiera sido visible al ojo humano en el cielo nocturno, pese a no hallarse en nuestro sistema planetario.
La explosión pertenece a la estrella 'EV Lacertae', una 'enana roja' (estrella poco común en el universo que tiene una luminosidad equivalente a la centésima parte de la del Sol y una tercera parte de su masa). A una distancia de 16 años luz, esta estrella es uno de los vecinos estelares más cercanos a la Tierra, aunque generalmente, gracias a su poca luminosidad, no es perceptible a simple vista para el ojo humano.
La científica de la NASA Rachel Osten ha explicado que, a pesar de ser una pequeña y fría estrella, emitió una explosión "monstruosa". Este astro, además, tiene el récord de explosiones, aunque la última percibida "ha sido sin duda la más importante". Esta experta también ha "pueden acabar con la atmósfera de los planetas habitables.
De hecho, el satélite 'Swift' captó la explosión pero ésta era tan brillante y fuerte que los telescopios se desactivaron por razones de seguridad. La estrella permaneció brillante durante ocho horas antes de volver a su estado normal.
'EV Lacertae' tiene una edad estimada de 100 millones de años (relativamente joven), rota una vez cada cuatro días (es más rápida que el Sol) y en sus campos magnéticos se genera una fuerza 100 veces más poderosa que la del Sol.

sábado, 10 de mayo de 2008

El desierto del Sáhara se terminó de formar hace tan sólo 2.700 años



La transición del norte de África de un Sáhara verde a uno de los desiertos más grandes del mundo ocurrió "lentamente" en vez de ser un cambio abrupto como hasta ahora se pensaba.
Así lo afirma un estudio dirigido por científicos del Instituto de Arqueología Prehistórica de la Universidad de Colonia en Alemania publicado por la revista 'Science'.
Los resultados señalan que el paisaje extremadamente árido del Sáhara se consolidó hace tan sólo 2.700 años.
La mayoría de los registros físicos que documentan la evolución del paisaje del Sáhara se han perdido con el tiempo, pero al estudiar uno de los lagos más grandes de la zona, el lago Yoa al noreste del Chad, fue posible llegar a estas conclusiones.
Los investigadores, dirigidos por Stefan Kröpelin, lograron construir un registro continuo y bien datado del cambio en el clima y el ecosistema en esa localización en los pasados 6.000 años.
En el estudio se utilizaron datos de una secuenciación de alta resolución de sedimentos y lecturas geoquímicas, así como indicadores biológicos como el polen, esporas y los restos de organismos acuáticos.
Los resultados proporcionan evidencias de que la transformación del paisaje del Sáhara en los pasados 6.000 años supuso una reducción gradual en la abundancia de la vegetación tropical, seguida por la pérdida de la cubierta de hierba y finalmente por el establecimiento de la actual comunidad de plantas de desierto.
Estos descubrimientos están en oposición con algunos resultados previos que indican un colapso rápido de la vegetación y un final repentino del periodo húmedo africano.
El lago Yoa al noreste del Chad, el más grande del Sáhara, proporciona el único archivo continuo de las transformaciones climáticas del desierto más importante del mundo.

lunes, 5 de mayo de 2008

El calentamiento de los océanos está creando desiertos submarinos en los fondos tropicales


  • Los científicos revelan que está bajando el nivel de oxígeno
  • Las zonas más afectadas son el Atlántico tropical y el Pacífico
Los desiertos no sólo se expanden por la tierra firme, también están formándose en el fondo de los océanos a causa del calentamiento climático. La culpa: la disminución de la concentración de oxígeno en grandes áreas submarinas, lo que dificulta la supervivencia de muchas especies, y la pesca.

La confirmación de este desastre medioambiental la ha realizado un equipo de científicos de la Universidad de Kiel, en Alemania, dirigidos por Lothar Stramma.

Stramma y sus colegas han elaborado una serie cronológica sobre la concentración de oxígeno que hubo en los últimos 50 años en regiones tropicales de los oceános.

Fue así como han identificado las zonas de oxígeno mínimo (también llamadas hipóxicas)en grandes áreas marinas. En concreto comprobaron que en el Pacífico ecuatorial y en el Atlántico tropical, en la capa que va de los 300 a los 700 metros de profundidad, la diminución del oxígeno es de 0,09 a 0,34 micromoles (unidad de cantidad en química) por cada kilo en un año.

«Estos niveles reducidos afectan a procesos biogeoquímicos marinos y tienen importantes impactos en los ciclos de nitrógeno y carbono», señalan los investigadores en el trabajo que hoy publican en la revista 'Science'.

Señalan, asimismo, que las concentraciones de oxígeno son muy sensibles a los cambios en los flujos entre el mar y el aire, por lo que el oxígeno disuelto es un buen parámetro para entender el papel del océano en el clima. «Los grandes organismos marinos sufren tensiones muy graves o mueren en condiciones de oxígeno por debajo de los 60 a 120 micromoles por kilo, un margen que varía en función de las especies», explican los autores.

No es la primera vez que ocurre esta reducción del oxígeno oceánico, como recuerda el equipo de Stramma. En el Cretácico hubo ya este tipo de alteraciones.

Datos dispersos

Incluso hubo una época, hace 251 millones de años, en la que el océano era anóxico, es decir, sin nada de oxígeno. Curiosamente, en ese mismo periodo hubo también grandes concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera y se produjeron extinciones masivas tanto en la tierra como en los mares.

La realización del estudio no ha sido fácil, debido a que los datos históricos de los que disponían eran muy escasos. Sin embargo, ahora hay en los oceános unos flotadores, los Argo, que proporcionan valiosa información sobre los perfiles de oxígeno en todos los mares del planeta.

«Estas tendencias afectan a los ecosistemas y a las industrias pesqueras, que deberán cambiar su gestión para hacerla sostenible», aconsejan los expertos.